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Museo de los Padres Paúles

- Villafranca del Bierzo -

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Historia

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HISTORIA

  • MUSEO DE CIENCIAS NATURALES Y ETNOGRÁFICO DE LOS PADRES PAULES EN VILLAFRANCA DEL BIERZO
    Villafranca es Camino de Santiago, puerta de entrada a los Ancares Leoneses y Galicia, posee una gran riqueza monumental y, desde 2010, está abierto al público el Museo de Ciencias Naturales y Etnográfico de los Padres Paúles que viene a completar la oferta turística. Fue recuperado gracias a la voluntad y el esfuerzo de varios villafranquinos constituidos en un Asociación Cultural BurVal (Burbia-Valcarce) en colaboración con el Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo y el apoyo científico de investigadores de la Universidad de Vigo.

    Origen y evolución
    El Museo de Ciencias Naturales y Etnográfico de los Padres Paúles se encuentra ubicado en una de las salas contiguas a la Iglesia del Edificio de San Nicolás el Real (Travesía San Nicolás s/n, 24500, Villafranca del Bierzo, León), imponente edificio Barroco de principios del s. XVII y BIC desde 2008, regentado desde el año 1913 por los Padres Paúles, anteriormente edificado para ser utilizado como colegio de Jesuitas. Los fondos de la colección científica están situados en un inmueble ubicado en la parte izquierda del Edificio de San Nicolás. Antiguamente el museo estaba en el claustro del monasterio de los Padres Paúles y no era visitable excepto por alguna excursión de escolares.

    El inmueble está organizado en tres volúmenes. El primer volumen (Sala 1, de 21 m. de longitud) lo constituye la sala de exposiciones actual (fotos adjuntas), que en forma rectangular permite que 30 vitrinas se distribuyan longitudinalmente, de forma que dos pasillos paralelos permiten visitar y observar todas las piezas. Un segundo volumen (Sala 2, de 10,80 m. de longitud) está actualmente preparado para expandir o dar cabida a nuevas vitrinas o traslado de algunas de las que actualmente ocupan la Sala 1. En el acceso a la sala de colecciones se localiza un hall de entrada (Sala 3), actualmente ocupado por los Gigantes y Cabezudos de la Villa.

    El papel de este Museo en Villafranca del Bierzo, fue muy importante durante los años que permaneció abierto el colegio los Padres Paúles. Estuvo en activo, tanto para los propios alumnos del colegio, que lo tenían como soporte técnico para completar sus clases, como para toda la comarca del Bierzo y alrededores. Los Padres Paúles siempre estuvieron dispuestos a compartir “su Museo” con el público, pero el paso del tiempo, el cierre del colegio y el número cada vez menor de religiosos, hizo que quedara en el olvido.

    A fecha de 21 de marzo de 2013 (Boletín Oficial de Castilla y León, 3 de Mayo de 2013, ORDEN CYT/282/2013, de 11 de abril), el trabajo desempeñado por la Asociación Cultural BurVal consiguió que se realizará el RECONOCIMIENTO COMO COLECCIÓN MUSEOGRÁFICA del Museo de Ciencias Naturales y Etnográfico de los Padres Paúles (Villafranca del Bierzo, León), así como que se procediera a su inscripción en el Registro de Museos y Colecciones Museográficas de Castilla y León, al cumplir los requisitos exigidos en Ley 10/1994, de 8 de julio, de Museos de Castilla y León. - Exposición permanente, coherente y ordenada. - Inventario de sus fondos. - Apertura al público con carácter fijo.

    En 2014 (Boletín Oficial de Castilla y León, 19 de marzo de 2014, ORDEN CYT/165/2014, de 21 de febrero) se consiguió la INTEGRACIÓN del Museo en el Sistema de Museos de Castilla y León, según lo establecido en la Ley 10/1994, de 8 de julio, de Museos de Castilla y León, y en el Decreto 13/1997, de 30 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo parcial de la Ley de Museos de Castilla y León.

    En 2017 (presentado el 28 de junio en el Museo de América, Madrid) el museo pasó a formar parte del Directorio de Museos y Colecciones de España, base del Registro de Museos Iberoamericanos (RMI). Directorio completo de datos digitales de museos iberoamericanos, donde se recoge la riqueza y la variedad del mapa museístico de Iberoamérica. Esta plataforma digital incluye información sistematizada de más de 7.100 museos de 13 países vinculados al Programa IBERMUSEOS.
  • MARIANO DÍEZ TOBAR
    La historia desconocida.

    El cineasta Rodrigo Cortés rastrea la historia ignorada del sacerdote que contribuyó al nacimiento del invento más importante del siglo XX.

    Mariano Díez Tobar nació en Tardajos el 21 de mayo de 1868, a diez kilómetros de Burgos, en la falda de un antiguo castro. Aprendió a leer y a contar muy pronto, mientras sus padres cosechaban. «No tengo más que enseñarte», le dijo el maestro un día, alabándolo por un lado y confesando por otro que hasta ahí sabía él; así que Mariano siguió estudiando a diez kilómetros, en la misma carretera de Villadiego —que recorría a pie a diario—, en Las Quintanillas, donde destacó también como estudiante antes de pasar al colegio seminario de Sigüenza, en el que ingresó en 1882, con catorce años.

    De allí se fue a Madrid como seminarista, y allí desarrolló una inclinación por las ciencias físicas y las matemáticas que en los estudios eclesiales de la época no acababan de caber, para ser trasladado luego a Murguía (Álava) con veintidós años recién cumplidos, en 1890 ya (o aún, según se mire), donde se contagió del entusiasmo fundador del nuevo colegio, que soñaba con ser semiuniversidad para el País Vasco. Allí empezó a impartir clases, aunque aún era un estudiante, y allí comenzaron los problemas que lo acompañarían toda su vida, y que hacen que hoy casi nadie haya oído hablar de sus logros, en los que entraremos enseguida.

    Rafael Navarro, director del hospital de la Beneficencia de Palencia, decía de Mariano Díez hace un siglo: «He conocido pocas sabidurías tan hondas, eruditas y completas como la suya, enciclopédica si las hay. La tenía muy sistematizada, pero su sistema era un poco caótico y confuso. Poseía la erudición de un sabio del Renacimiento». Mariano, que estaba a sus cosas (que eran enseñar y rezar, por turnos o a la vez), se mantenía también atento a cada avance científico.

    LAS SOMBRAS DE JAVA
    La invención del padre Díez comienza con las sombras de Java, muy parecidas a las chinescas, y con su resurrección a finales del XIX a través de los teatros de sombras. Sigue con ingenios como el del fenaquistiscopio de Plateau (disco plano en el que se dibujaban las diferentes fases de un movimiento) y el teatro óptico de Reynaud, y con el quinetoscopio de Edison —ya en la década de 1880—, inspirado en las investigaciones de Muybridge, fotógrafo de origen inglés que supo capturar con varias cámaras el ciclo del galopar de los caballos. Concluye con los Lumière, que aún no habían inventado nada, pero que estaban haciendo negocio con la fotografía de toda la vida (aún no muy larga), poco antes de cambiar el mundo para siempre, lo que sucedería en un ratito, en 1895. Pero hay un nombre ausente en esta historia, un eslabón perdido… ¿Por qué aparecieron un día los Lumière con un artefacto que reproducía al fin la imagen en movimiento, aspiración frustrada de investigadores de medio mundo?

    Mariano no pretendía, como se ve, comercializar nada. Ojo ahora… «De una de ellas ha salido el cinematógrafo, según consta de testimonios fehacientes, como son los siguientes: el ingeniero francés A. Flamereau asistió en 1889 a la conferencia del padre Mariano Díez sobre el cinematógrafo, e inmediatamente, con anuencia del conferenciante, mandó construir en París el aparato. Lumière fue el que hizo las películas; Demeny con Pathé sólo fueron nuevos constructores; Marey fue el primero que se aprovechó de la idea y la aplicó al estudio del vuelo de las aves. De donde resulta que la cuna del cinematógrafo no es ni Francia ni los Estados Unidos, sino España». Tachán. El mundo científico habla de 1889, pero según Esteban debió de ser más tarde (Mariano era aún un estudiante), seguramente en 1892, todavía a tres años (luz) de la invención del cinematógrafo.

    ¿Cómo es posible? Flamereau era representante de Lumière en España, y el padre Díez —que le pasó sus notas en Bilbao— había dado una conferencia en el seminario de Murguía con el siguiente tema: «El cinematógrafo: descripción del aparato por el que las imágenes de las personas, lo mismo que las demás cosas, sea que en el acto existan, sea que ya no existan, aparecen al vivo y como si fueran la realidad, con sus colores, movimientos, etc., ante nuestra vista».


    La charla desarrollaba el «problema industrial» de la fotografía y anticipaba las seguras ganancias de sus usufructuarios una vez se hallara remedio al desafío de la cronofotografía. Hablaba de la «sucesión de fotografías, no con movimiento continuo, sino con intermitencias o intervalos de reposo, para que, aprovechando la inercia de la retina, quedase tiempo para sucederse unas a otras y producir así la ilusión del movimiento». Que es, exactamente, la definición del cine.

    La fórmula
    Mariano Díez Tobar, desinteresado y cándido, le entregó a Flamereau la fórmula matemática que permitía sincronizar el paso de la película con la cruz de Malta del obturador, base, precisamente, del éxito futuro de los Lumière. Y ellos —agradecidos, al menos— lo invitaban tres años más tarde a la presentación del invento en España, en 1895. De su nombre, como rezan los anales de la orden, «ya no se acuerda nadie».

    Mariano fue destinado a Villafranca del Bierzo en 1900. Allí desarrolló la mayor parte de su labor y contribuyó de forma fundamental a la creación de su museo de historia natural (gabinete, entonces) , con casi cuatro mil piezas, y un laboratorio de física. Varios artículos por él firmados glosan sus avances de entonces, con gran escándalo del visitador y del padre general de la orden, para los que aparecer en letras de molde era una muestra de vanidad imperdonable. Mariano no había enviado los escritos, su nombre había sido usado sin permiso.


    En ellos se recogía el funcionamiento de varios aparatos a los que el propio padre Díez no concedía mayor mérito, a saber: una máquina que sacaba de los sonidos armonías; un aparato para conservar el vino; un reloj cuya cuerda era la voz del hombre y que funcionó durante diez años colgado sobre la pizarra de un aula de Villafranca, activado sólo por el sonido de las lecciones; un reloj sin cuerdas que marcaba las horas y los minutos, y no a saltos, como los demás relojes, sino de un modo continuo; ellogautógrafo, que partía del principio de que «es físicamente posible valerse de la energía de la palabra-sonido para dejarla impresa en el papel», con tantos resonadores «cuantos sonidos se quieran aprovechar de nuestro lenguaje»; el icocinéfono, que aplicaba el sonido del fonógrafo al cinematógrafo y anticipaba así el cine sonoro; o el iconotelescopio —o iconoscopio—, que permitiría ver imágenes a distancia y constaba de un transmisor (una cámara oscura con una lámina delgada de sulfuro de antimonio y plomo como fondo), un receptor (otra cámara oscura con fondo de cristal blanco) y un regulador sincrónico, lo que podría constituir una descripción primaria de la televisión, pero sin los anuncios: todo ventajas.

    En el museo etnográfico de los Milagros, en Baños de Molgas (Orense), puede visitarse hoy el proyector que el padre Díez hizo construir hace más de un siglo. Mi tío no habría sabido inventarlo, pero sabría, creo yo, arreglarlo; está expuesto con discreto orgullo, de forma algo incongruente, junto a algunos aperos tradicionales gallegos, con sus ruedas dentadas de latón, su película perforada (fosilizada casi, negra como el carbón), su cadena de arrastre, que se diría de bicicleta; con su lente desplazable para asegurar el foco; con su estructura de hierro y su manivela con mango de madera. Una vitrina de cristal lo protege del tiempo. Mariano Díez Tobar no llegó a cumplir los sesenta. Murió en Madrid hace casi un siglo, el 25 de julio de 1926, trasladado desde León cuando empezó a sentirse mal en mitad de unos ejercicios espirituales: su muerte fue, parece, tan itinerante como su vida.


    Enlace del artículo: https://www.abc.es/cultura/abci-invencion-padre-diez-historia-desconocida-genio-hizo-posible-cine-201905120048_noticia.html
  • INVENTARIO
    Carácter de sus colecciones.
    La colección científica del Museo de Ciencias Naturales y Etnográfico de los Padres Paules es importante, tanto por el número de ejemplares que la componen (cerca de 4.000), como por su diversidad biogeográfica y su antigüedad, ya que sus primeros ejemplares se remontan a finales del siglo XIX, siendo constituido este museo entre los años 1894 y 1899 inicialmente destinado el Colegio-Seminario de Madrid.


    Las distintas secciones que componen esta colección científica, fueron hechas por responsables de la Comisión del Mapa Geológico siguiendo una iniciativa del Ministerio de Fomento que se proponía dotar a los Centros Educativos con material pedagógico. Las colecciones de conchas y de aves van siendo posteriormente enriquecidas con las aportaciones que hacían los Misioneros al venir de América y Filipinas. El material que se conserva en esta “Casa de los Padres Paules” es sólo una tercera parte de lo que era el museo original, ya que el resto se distribuyó entre las Casas de Munguía (Vizcaya) y de Limpias (Cantabria).

    Actualmente, el museo cuenta con dos grandes colecciones –una de conchas y otra de aves–, diversos mamíferos, reptiles (32 ejemplares) y peces, numerosos invertebrados; variados fósiles -entre los que destacan unos ejemplares de rana de libros en muy buen estado–, minerales y rocas; una variada colección de maderas (245 piezas), la mayor parte tropicales.
    Entre las piezas ( 24) de arqueología, destaca un Ídolo ovoide de la Edad del Bronce y varias hachas neolíticas. Entre los invertebrados destacan, entre otros, una buena representación de corales –gorgonias, coral azul, corales cerebro-; esponjas –cestillo de Venus- y sobre todo moluscos. La colección de conchas está compuesta por una gran variedad de ejemplares de bivalvos (245 ejemplares), gasterópodos (sobre 1.600 ejemplares) y cefalópodos (23 ejemplares); la mayor parte de estos ejemplares proceden de Filipinas, Cuba e incluso Nueva Zelanda.

    Otra gran colección es la de aves (326 ejemplares), de diferentes tamaños y orígenes, ya que hay ejemplares, tan dispares, como colibrí, avutarda, abejaruco, grajas, vencejos, ave del paraíso, etc. En la pequeña colección de peces (70 ejemplares) se puede encontrar desde la trucha común hasta las pirañas de países tropicales. En la de mamíferos (54 ejemplares) hay un jabalí, un lobo, un corzo, un rebeco, etc.

    Junto a este material se exponen piezas de arqueología, entre las que sobresale un "ídolo ovoide" símbolo de fertilidad, de la edad del Bronce (1.100 – 800 a.C); figura antropomorfa, muestra dos caras en las que se observa la divinidad masculina en una de ellas y en la otra la divinidad femenina. Completan la colección variadas hachas neolíticas de sílex, un fragmento de lanza de la edad del Bronce (800 a.C), variada cerámica fenicia y parte de una lápida romana, puntas de lanza africanas del neolítico completan la sección.

    Entre los fósiles (221 ejemplares) destaca el “rana libros” (muy raro encontrar este fósil en tan buen estado) importante, porque no sólo está fosilizado el esqueleto sino que presenta la silueta de la membrana, lo que hace que se incremente su valor. Una variada colección de minerales (665 ejemplares) completa la colección museística, enriquecida por los alumnos internos de los padre Paúles cuando salían de excursión.
  • IMPORTANCIA DE LA COLECCIÓN MUSEÍSTICA
    El estado de conservación es bueno a pesar de tener la mayoría de los ejemplares más de 100 años, con un trabajo de taxidermia excelente. Actualmente el acceso al museo es a nivel docente y de divulgación. En estos momentos la colección está siendo inventariada por personal científico de la Universidad de Vigo.

    La importancia de esta colección museística radica en considerarla un valioso patrimonio para las generaciones futuras, que permitirá a sus visitantes aproximarse al conocimiento de la fauna de diferentes ambientes y latitudes, así como el acercamiento a un universo de objetos, materias primas y sistemas simbólicos.

    Este inestimable patrimonio permite exhibir una pequeña visión del mundo natural y social y a través de las muestras expuestas los visitantes pueden conocer de forma directa y sencilla la morfología y biología de los distintos grupos de animales, y piezas etnográficas de incalculable valor.
    Es importante, conservar y poner en valor el material que se encuentra actualmente depositado en el Museo de Ciencias Naturales y Etnográfico de los Padres Paules, que además, de su importancia naturalista tiene también un importante componente histórico.

    La meta de la colección es conseguir que este material sirva de fuente de consulta y apoyo en diferentes estudios realizados por estudiantes de distintos niveles y por investigadores. Permite apoyar diversas actividades docentes, que impliquen el acercamiento de los alumnos de la zona al conocimiento de la fauna de otras latitudes.

    Destaca, la oportunidad que la colección de animales marinos, en forma de colección malacológica, ofrece a muchos visitantes de la zona, que van a tener la oportunidad de entrar en contacto con las especies que habitan el mar.
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Galeria

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EVENTOS

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DEOS

Edifico de San Nicolas el Real. Travesia de San Nicolas, 4, 24500. Villafranca del Bierzo, (León).
Asociación Curtural BurVal

*En temporada baja contactar con la Oficina de Turismo (C/Diaz Ovelar, 10. Villafranca del Bierzo).
HORARIO
10:00-13:30h . Mañanas
16:30-19:30h . Tardes


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Contacto

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